LA FRONTERA DEL EMPORDÁ

Las viejas fronteras fueron siempre un lugar especial, en el cual se vinieron dando unas circunstancias particulares que, a lo largo del tiempo, crearon una forma de vida particular y característica. Este especial modo de convivencia, adquirido al ritmo de la política de los estados, hizo del territorio fronterizo una solución de continuidad entre ellos -una especie de tercer país, o mejor aún y con mayor propiedad, un espacio de historia común.

Símbolo tradicional de la frontera han sido sin duda las fortificaciones. A lo largo de los siglos, las obras defensivas formaron parte integrante del paisaje, de igual manera que ejercieron una influencia capital sobre el territorio. De ello la importancia de su conocimiento para la comprensión de la realidad histórica y cultural de una parte importante del país.

 

Desde las semiocultas obras de la Línea de Defensa de los Pirineos hasta la mayor fortaleza abaluartada de Europa -San Fernando de Figueres, pasando por la fortaleza de Bellegarde, majestuoso mirador sobre las dos Cataluña, Les Fortaleses Catalanes les ofrece un conjunto de actividades turístico culturales. Bajo un aspecto lúdico y sobre el fondo de la privilegiada naturaleza de la comarca empordanesa, les daremos a conocer las distintas obras de fortificación que, en su día, fueron vigilantes centinelas de La Frontera de l’Empordà.

Bosques, prados y riachuelos configuran un paisaje en el cual conviven los caminos de la invasión y el exilio, con los antiguos campos de batalla y los ocultos senderos de la resistencia y el contrabando. Las grandes obras defensivas, las cabañas de pastores, las masías perdidas y solitarias son testigos físicos de las diferentes formas de presencia humana dentro de un espacio mágico, donde todo es posible.

A bordo de nuestros vehículos todo terreno tendrán ocasión de descubrir unos espacios insospechados, donde los guías puestos a su disposición por Les Fortaleses Catalanes les harán revivir el pasado de La Frontera de l’Empordà